LAS MARAVILLAS DE SAN JUSTO

La pequeña iglesia de San Justo, ubicada en el barrio extramuros de El Salvador, en Segovia, alberga una de las más impresionantes colecciones de pinturas frescadas románicas. El estado de conservación es razonablemente dada la antigüedad de las mismas y es que el hallazgo se produjo en 1962 durante unas obras en el ábside. La superficie cubierta no se reduce a esa parte sino que ocupa también el presbiterio. Las escenas son variadas, con un impresionante pantocrátor como figura central rodeado de los símbolos de los evangelistas, pero también hay varias escenas bíblicas como un descendimiento, la misa de San Gil e incluso del Génesis.

El conjunto es impresionante aunque por desgracia no conocemos la identidad de su autor, suponiendo, por varios de los temas tratados, que pudo ser francés o formado en dicha escuela. La teoría es incluso más plausible por el hecho de que en la misma iglesia, aunque en la nave contigua añadida en el Barroco, se encuentra la famosa talla del Cristo de los Gascones, una talla de madera, articulada, del siglo XII, procedente, según la leyenda, de la Gasconia y que llegó a Segovia a lomos de una mula ciega, cayendo muerta a la puerta de la iglesia, manifestando así el deseo de permanecer en dicho templo.