SEGOVIA ROMANA

Segovia es universalmente conocida gracias a la presencia de su imponente acueducto, seguramente el mayor reclamo turístico de la ciudad. Sin embargo, la presencia romana es muy anterior al siglo II d.C., fecha en que se construyó dicho acueducto.

La conquista romana se produjo en torno al año 96 a.C. en plena campaña militar del cónsul Tito Didio y tras un relativamente corto periodo de romanización, Segovia se convirtió en municipio de derecho latino durante el reinado de Tiberio a principios del siglo I d.C. o en la época de los Flavios (segunda mitad del siglo I d.C.).

Se cree que fue el siglo II d.C. la época en que el municipio romano de Segovia alcanzó su mayor desarrollo gracias a su privilegiada situación geográfica en la meseta norte, muy cerca del Sistema Central y lugar de paso entre Extremadura y el alto valle del Duero y las enormes posibilidades de comercio que este hecho brindaba, su importantísima producción cereal y las extensas praderas empleadas como pastos. Asimismo la estabilidad política estaba garantizada por la solidez del estado y la fortaleza de la administración.

La construcción del acueducto se hizo necesaria por la dificultad del suministro de agua en la ciudad romana establecida en la roca. No se sabe si la financiación fue pública, privada o mixta, ni siquiera se sabe si se hizo una dotación de fondos imperiales; tampoco se sabe el tiempo que se empleó para la construcción, aunque no parece que fuera inferior a 10 años en el mejor de los casos.

En esa época la población debió ser de unos 5.000 habitantes y el porte monumental del acueducto se correspondía con el de otros edificios públicos del centro urbano de la ciudad, que se corresponde con el casco histórico a día de hoy.

Desgraciadamente poca información ha llegado hasta nuestros días sobre la Segovia romana pero os dejamos una recreación de Casals que bien puede servir. ¡Disfrutadla!